viernes, 10 de diciembre de 2010

Anarquía cibernética


La detención de Julian Assange esta semana provocó innumerables protestas de ciberactivistas, principalmente del grupo de agitadores denominado Anonymous que hace meses se dio a conocer después de atacar varios sitios en el mundo dedicados a la protección de los derechos de propiedad intelectual y dirigidos por la industria literaria, discográfica y cinematográfica para contrarrestar la piratería.
Los hackers de Anonymous que creen que todo debe ser libre en el internet, incluso las descargas de música, libros y película, comenzaron una cruzada a favor de Assange esta semana aunque el fundador de Wikileaks no la solicitó.
El perfil del grupo de agitadores fue cancelado en Facebook y Twitter, donde tenía su principal centro de operación además del sitio de chat 4chan desde donde se formaron.
Anonymous defiende la causa de la libertad de expresión pero se la niega a las compañías como Amazon, Visa, Mastercard, PayPal, entre otras, por haber desenchufado a Wikileaks de sus sistemas. En realidad, se trata de un grupo que está produciendo una peligrosa anarquía en el internet y cuya influencia se irá haciendo notar cada día más.

jueves, 9 de diciembre de 2010

De Osama a Julian


Así como con el derribo de las torres gemelas de Nueva York, Osama Bin Ladem demolió los paradigmas de la seguridad mundial y logró que nos sintiéramos revisados y demorados en cada aeropuerto, las filtraciones de cables confidenciales de la diplomacia estadounidense por Julian Assange en Wikileaks, tendrán un impacto negativo no solo para las relaciones de confianza entre países, sino para el flujo informativo internacional y la libertad de prensa.
El problema es complejo y fascinante. El “cablegate” hizo colisionar varios derechos de similar valor. El del público a saber y el del gobierno a reservar información sensible; el de la intimidad y el de ventilar actos privados de personas públicas; el del secreto y el de la seguridad nacional; y el de la libertad de expresión para publicar la verdad, a pesar de haberse obtenido mediante delito o coacción.
Caso enredado, también, porque el carácter de secreto transforma en verdad y vedette cualquier material como los chismes y opiniones diplomáticos de los cables, que dolieron más a la comunidad internacional que los abusos cometidos en las guerras de Irak y Afganistán, ventilados por Wikileaks meses atrás.
Enmarañado, además, porque Assange tiene ahora una imagen de Robin Hood de la información obstinado en robar y desenmascarar solo a los ricos; cuando la verdad se complementaría mejor con los secretos de gobiernos opresores y tiranos, documentación que también procesa Wikileaks, pero que poco publica.
Lo peor de todo es que la información clandestina publicada por Assange les sirve en bandeja a los gobiernos, democráticos o tiranos, un enemigo común. Tienen la coartada perfecta para dictar normas que hagan más secretos sus secretos, crear más organismos de control y limitar o castigar a periodistas y medios que quieran sacarlos a la luz.
Es un caso difuso porque no se sabe a ciencia cierta qué son o hacen Assange y Wikileaks. Si se trata de periodismo que está protegido, de espionaje condenado o de un híbrido. Lo que sí está claro es que Wikileaks no es transparente ni periodismo. Se trata de una excelente oportunidad tecnológica para difundir un volumen extraordinario de información sin ningún tipo de responsabilidad legal.
Wikileaks, como medio abstracto, no cumple con preceptos periodísticos sobre rigurosidad, confrontación y confirmación de fuentes. Publica textos que fueron obtenidos ilegalmente, mientras el periodismo requiere responsabilidad jurídica;  por ejemplo, para obtener información clasificada debe entrar en un proceso judicial tormentoso, como el que enfrentó el New York Times para acceder a los Papeles del Pentágono, o esperar 30 años a que esos datos sean desclasificados.
Pero tampoco Wikileaks es enemigo del periodismo, sino complemento. Los cinco medios – NYT, El País, The Guardian, Le Monde y Der Spigel - que desde esta semana comenzaron a publicar los cables lo pudieron hacer en forma responsable por la irresponsabilidad de Assange. Aunque los puedan acusar de megáfono de un supuesto delito, hicieron lo que debían hacer, informar, y lo hicieron consultando a las embajadas, a los gobiernos y dejando de lado nombres y temas que pudieran afectar la vida de los involucrados.
Los medios crearon así su atajo informativo y no tuvieron otra opción que publicar, en el entendido de que su servicio es fiscalizar y mantener a los ciudadanos informados en asuntos de interés público, en especial cuando los gobiernos tienen una alta predisposición a calificar de secreta o clasificada cualquier información.
Wikileaks, como instrumento, es entonces un aliado interesado del periodismo y del público. Y nada justifica censura o ataques; solo respuestas ante la ley.
Pero el gobierno no debería preocuparse tanto por el mensajero sino sobre cómo procesa su información confidencial y cómo castigar a quienes la infringen o motivan su robo. La nueva fuerza de tarea creada por el presidente Barack Obama para evitar nuevas filtraciones, debe asegurar que persigue el delito, no la libertad de expresión.
Además de mejorar sus comunicaciones diplomáticas, EEUU tiene ahora la responsabilidad de actuar de forma apropiada para que cualquiera acción en contra de las filtraciones no se transforme en un boomerang en contra de la libertad de prensa en el mundo y la libertad en el internet, que tanto pregona defender y promueve.

miércoles, 8 de diciembre de 2010

Chávez ¡cumple!


El presidente venezolano Hugo Chávez creo que es el único mandatario latinoamericano que cumple con cada promesa que hace. Esta vez cumplió a rajatabla apoderándose – parcialmente por ahora - de la televisora Globovisión, el único canal privado en Venezuela que fiscaliza y tiene un sentido crítico de las acciones del gobierno.

Una vez más - ante el cansancio de la comunidad internacional por su amenazas y escondiéndose detrás de las noticias de los damnificados y de los cables de Wikileaks – Chávez logra su objetivo de arremeter cobardemente y en forma impune contra la libertad de prensa. El mundo – lamentablemente - permanece indiferente.

Las promesas de Chávez de ahora son las amenazas que vino profiriendo desde los últimos tres años, cuando al cerrar RCTV (Radio Caracas Televisión) en mayo de 2007 dijo que Globovisión sería la próxima. En eso mintió e incumplió, en realidad, porque entre ambos episodios, acabó cerrando cinco canales de cables, radios, periódicos y páginas de internet privadas, aunque incentivó la creación de medios y agencias de noticias gubernamentales.

Chávez asumió el control del 20% de la televisora, tras liquidar la empresa Sindicato Ávila, C.A., perteneciente al Banco Federal - del empresario y accionista del canal, Nelson Mezerhane - que había sido intervenido por el gobierno el pasado 14 de junio. La resolución No. 39.566 sobre la liquidación del Sindicato Ávila, C.A., fue publicada en la Gaceta Oficial el 3 de diciembre, sin embargo hasta el 6 de diciembre la Agencia Venezolana de Noticias (AVN) dio a conocer la información sobre el traspaso de acciones.

La estrategia de Chávez ha sido implacable, quien en los últimos dos años estuvo dirigida a controlar y deteriorar la credibilidad del canal, abriéndole más de 40 causas en la Justicia y administrativas. Su dueño principal, Guillermo Zuloaga, fue acusado de “usura general” y de desacato por haber ofendido con sus críticas la figura presidencial cuando participó en marzo pasado en una asamblea de la SIP en Aruba.

Si bien con el 20% de las acciones el gobierno no podrá participar del directorio editorial, ya que necesita según los estatutos del canal el 65%, resultándole imposible modificar la agenda informativa del canal, se sabe por experiencia que ya estando adentro, pronto Chávez se las ingeniará, como Caballo de Troya, para derribar las defensas periodísticas de Globovisión.


martes, 7 de diciembre de 2010

Medios USA y México: responsabilidades

Hay dos temas que me llamaron poderosamente la atención del foro que hicimos y acabamos de terminar ayer en la frontera mexicana-estadounidense en El Paso, Texas, sobre estrategias a seguir respecto a la violencia que envuelve a los medios de comunicación y periodistas de México víctimas del narcotráfico. (Al final de este post pueden leer el comunicado que emitimos hoy al respecto).

Primero: Los medios estadounidenses en general y los que estuvieron representados en El Paso creen que cubrir noticias sobre el narcotráfico o compartir espacios con sus pares mexicanos brindándoles espacio para hacer publicaciones en conjunto, es suficiente para proteger al periodismo. Están errados, eso ayuda para combatir la autocensura, pero no genera presión al gobierno para combatir la violencia contra los periodistas y la impunidad.

Para lograr este último objetivo, los medios estadounidenses no solo deben enviar a sus corresponsales a cubrir noticias a México – lo que de por sí es una buena contribución – sino a cubrir y escribir sobre periodismo y libertad de prensa. Esta es la única forma que el gobierno mexicano se avergüence al ver el tema en la agenda pública internacional y haga algo al respecto, o cumpla con las promesas incumplidas. Así lo expresé en la conferencia.

Segundo, hasta que los medios mexicanos, sin distinción, no se unan y solidaricen entre sí y conformen una voz uniforme no serán escuchados por los políticos, el presidente Felipe Calderón o el Congreso. Las competencias e incompetencias y las diferencias de los medios en este sentido son irreconciliables lamentablemente.

Le pregunté a Alejandro Junco de la Vega al respecto, tras su presentación sobre la cultura del delito en México, y respondió con evasivas. Las mismas evasivas que obtuve de otros directores de medios importantes de México.

Posición lamentable y frustrante.

Texto del comunicado que emitimos hoy de parte de la SIP:

“El Paso, Texas (7 de diciembre de 2010).- Las conclusiones del Foro de Editores de Diarios de la Frontera que terminó ayer en esta ciudad dejó bien en claro que los peores enemigos a los que se enfrentan los medios y periodistas en la frontera norte de México es la impunidad y la violencia generada por el crimen organizado, fenómenos que no pueden dejarse librados solo a la acción gubernamental.

Unos cien editores, periodistas y académicos convocados por la Asociación Americana de Editores de Noticias (ASNE, por sus siglas en inglés) y la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) en el foro realizado por dos días en los predios de la Universidad de Texas de El Paso, no se limitaron a hacer un diagnóstico de la situación que enfrenta la prensa mexicana, que este año perdió a 11 periodistas a manos del crimen organizado y el narcotráfico, sino que buscaron alternativas para que su trabajo profesional sea cada vez más seguro y el gobierno lo garantice y proteja.

En la práctica hubo tres líneas de trabajo: lo que debe hacer el gobierno de México, lo que necesitan hacer los medios mexicanos y estadounidenses, y el papel que deben jugar las asociaciones dedicadas a la libertad de prensa y promoción del periodismo.

Los anfitriones, los presidentes de la SIP, Gonzalo Marroquín, y de la ASNE, Milton Coleman, coincidieron en que la principal misión de periodistas y asociaciones de prensa es perseverar para que la violencia contra los periodistas y la impunidad que rodea a esos crímenes sea prioridad en la agenda pública y mantener presión para que las promesas del gobierno mexicano se conviertan en hechos. La referencia de Marroquín y Coleman se basa en el compromiso reciente que el presidente Felipe Calderón hizo a la SIP en materia de federalizar los crímenes contra periodistas, crear un sistema de protección y analizar formas de agravar los delitos contra la libertad de expresión y que éstos no prescriban.
 
En el diagnóstico de la peligrosa realidad que viven los periodistas mexicanos en los estados fronterizos más afectados por el narcotráfico, hubo coincidencias en la responsabilidad de los medios para crear mejores condiciones laborales y en programas de entrenamiento para neutralizar los efectos y tentaciones del crimen organizado. Asimismo, se buscan fortalecer alianzas con medios estadounidenses para proveer nuevos canales de información, sitios web y blogs, para  contrarrestar la autocensura; así como nuevas formas periodísticas y técnicas de colaboración.

En varios paneles de periodistas mexicanos se destacó un espacio de autocrítica y reflexión, en el sentido de que los medios necesitan mayor unidad y solidaridad para crear un frente común que tenga voz fuerte y uniforme ante el Gobierno.  Rondas de discusión de editores extranjeros aportaron ideas sobre cómo se combatió la impunidad y la violencia en países como Colombia, y los representantes de asociaciones de prensa valoraron estrategias internacionales comunes para seguir reclamando a México y otros gobiernos, donde la violencia contra la prensa también es común.

Entre varias ponencias individuales, se destacó la del ex presidente de la SIP, Alejandro Junco de la Vega, titular del Grupo Reforma, quien trazó un panorama oscuro de la cultura del delito que sacude a México; y la de la relatora especial para la libertad de expresión de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, Catalina Botero, quien recordó una serie de reformas legales que hiciera al gobierno de Felipe Calderón para combatir la impunidad. También habló el fiscal Especial sobre Delitos Contra la Libertad de Expresión, Gustavo Salas Chávez.

Además Marroquín y Junco de la Vega, la SIP estuvo representada por Robert Rivard, del San Antonio Express-News; Coleman de The Washington Post y Anders Gyllenhaal de McClatchy Newspapers, en su calidad de autoridades de ASNE y SIP; José Santiago Healy, de El Diario, San Diego; Julio Muñoz, director ejecutivo; Ricardo Trotti, director de Libertad de Prensa; y María Idalia Gómez y Darío Fritz, investigadores de la Unidad de Respuesta Rápida de la SIP en México.

Esta actividad conjunta entre ASNE – SIP contó con el respaldo de la Fundación Ford, la agencia Associated Press y el diario El Paso Times. Ambas organizaciones continuarán su alianza estratégica en 2011 con la realización en conjunto de su reunión semestral en San Diego del 6 al 9 de abril próximo, mientras días previos, celebrarán la Conferencia Hemisférica sobre Libertad de Expresión, en la sede del Instituto de las Américas.

El foro se enmarca en la agenda de la SIP contra la impunidad y servirá para dar seguimiento a los compromisos del presidente Felipe Calderón, quien también participó hace unas semanas, junto a legisladores de su país, en la Asamblea General de la organización, realizada en Mérida, Yucatán”.


 

Periodismo sin fronteras contra la delincuencia

Periodismo sin fronteras contra la delincuencia 
Terminamos foro internacional sobre periodismo de riesgo en la frontera entre México y EEUU en la ciudad de El Paso, Texas, y este cable refleja algo de las discusiones que mantuvimos

lunes, 6 de diciembre de 2010

Wikileaks, se pasa de la raya


Hasta ahora, excepto para los gobernantes y gobierno retratados por los cables secretos de la cancillería estadounidense, lo revelado causó entre el público más risas por los chismes que preocupación por temas de seguridad nacional.
Pero lo que ayer Wikileaks publicó respecto a objetivos, territorios y actividades que EEUU considera “sensibles” y “críticos”, ya no causan risa a nadie. Julián Assange se pasó de la raya.
Estos puntos sensibles y críticos – dados a conocer a través de un cable del 18 de febrero pasado por Hillary Clinton bajo el título "Critical Foreign Dependencies Initiative" - son los que EEUU considera deben ser protegidos frente a los terroristas por los problemas estratégicos que causarían a la seguridad nacional e internacional.  Se menciona en la lista de objetivos que el mundo está dividido en seis regiones, incluyéndose gasoductos, cables submarinos, plantas industriales, explotaciones mineras, infraestructura de telecomunicaciones y transportes y empresas farmacéuticas de todo el mundo, según remarca el cable.
Es obvio que esta información le hace el juego al terrorismo al identificar los objetivos por lo que ahora los gobiernos deben elevar los sistemas de seguridad y protección. Esto, que provoca grandes gastos económicos, es justamente lo que los terroristas dijeron la semana pasada sobre “desangrar” económicamente a Occidente. Ya no necesitan grandes atentados para atentar, sino pequeños episodios, como las cartas explosivas que fueron enviadas y detectadas antes de que lleguen a su destino o las simples llamadas a un aeropuerto con amenzas de bombas, lo que por horas para al mundo y pone en marcha mecanismos de defensa costosísimos.
Exclusivamente con este cable, Wikileaks dando a conocer estos objetivos estratégicos lo que logra es ayudar a los terroristas en su misión.