jueves, 3 de enero de 2013

La nueva cortina de hierro


La buena noticia es que en este 2012 no hubo fin del mundo como algunos pronosticaban. La mala, es que el año cerró con la creación de una nueva cortina de hierro entre gobiernos que quieren un internet libre, abierto y gratuito, y otros que lo prefieren controlado.

La división entre países es similar a la que se experimentó durante la Guerra Fría que culminó tras la caída del muro de Berlín. Hoy, en esta guerra digital, de un lado están EE.UU, Canadá, la Unión Europea, Australia, India y Japón. Del otro, Rusia, China, Irán, Turquía, la mayoría de países árabes y africanos y, lamentablemente, varios latinoamericanos: Argentina, Brasil, Cuba, El Salvador, Guatemala, México, Panamá, Paraguay, Rep. Dominicana, Uruguay y Venezuela.  

La división sobre la visión y el futuro del internet – como adelanté semanas atrás – se agudizó en la Conferencia Mundial de las Telecomunicaciones (WCIT) que terminó el 14 de diciembre en Dubai, organizada por la Unión de Telecomunicaciones Internacional (UTI), con el fin de actualizar un protocolo que rige las comunicaciones desde 1988.

Aunque no hubo consenso, se creó un documento que entrará en vigencia en 2015 para los 89 países signatarios, pero no así para los 55 que negaron su firma, al argumentar que el nuevo protocolo permitirá a los gobiernos justificar restricciones al internet. Los defensores del nuevo tratado, por otra parte, dicen que no es vinculante o mandatorio, y que los gobiernos censuran o pueden hacerlo sin necesidad de documento alguno.

Pero pese a que no es obligatorio, el peligro es que los gobiernos lo podrán usar para justificar controles e imponer sanciones; los jueces, para fundamentar sus fallos y crear antecedentes negativos y los legisladores para argumentar leyes restrictivas.
No es casualidad que los gobiernos signatarios, pese a que arguyen que no se entrometerán con los contenidos y que necesitan instrumentos para combatir virus, basura electrónica, pornografía infantil y a los hackers, no se caracterizan por ser respetuosos de la libertad de expresión. Turquía, China, Vietnam, Azerbaiyán, Arabia Saudita y Cuba (todos firmantes) han encarcelado a la mayoría de los 232 periodistas e internautas en 2012, según el conteo del Comité para la Protección de Periodistas. La mitad de ellos trabajaban en medios digitales, habiendo sido acusados por delitos armados para acallar las críticas a los gobiernos, tales como atentar contra la soberanía, traición, irrespeto a las autoridades y apología del terrorismo.

Lo que más se criticó de este proceso de la UIT es la falta de transparencia que se manejó la UIT y que el documento fuera solo discutido por los gobiernos sin la participación de la sociedad civil, cuando el internet prosperó y se desarrolló a una velocidad vertiginosa gracias al sector privado, sin ataduras de las autoridades.

Por suerte, el documento adoptado es menos perverso que el original presentado por China que sí imponía controles concretos al internet. El plan fue desbaratado gracias a que la sociedad civil alzó su voz, después que los burócratas comenzaron a filtrar los documentos en un sitio de internet creado por dos profesores universitarios, Eli Dourado y Jerry Brito. Ahí se supo sobre la pretensión de que el internet tuviera un espacio más reducido y controlado.

Según el plan, los gobiernos hubieran podido inspeccionar correos electrónicos, censurar contenidos y darle a las Naciones Unidas la administración del internet. Además, los usuarios pagarían por conexión, servicios y tiempo de descarga; mientras que los proveedores podrían cobrar tarifas diferenciadas por distintos tipos de servicio. Todo ello, desbaratando las características del internet: Libre, abierto y gratuito.

Ayer como hoy, en esta renovada guerra fría, están aquellos países que argumentan que la información es un servicio público y, por ende, debe ser controlada por el gobierno. Mientras que por el otro, se argumenta que es un derecho humano, por lo que es el Estado el responsable de garantizarlo y hacerlo respetar.

A nivel de comunicaciones, lo que dejó Dubai es peligroso. Creó en la era digital, la misma división física e ideológica que en la década de 1970 propiciaron muchos gobiernos estatistas con el restrictivo Nuevo Orden Mundial de la Información. 

miércoles, 2 de enero de 2013

Venezuela sin Chávez


Desde las intrigas históricas y continuas del gobierno cubano sobre la salud de Fidel Castro, amasadas por el monopolio estatal de la información que recuerdan los secretos sobre la vida y muerte de monarcas, líderes comunistas y dirigentes nacionalistas, hacía rato que no se vivía una estupidez tan tremenda como la que le toca al pueblo venezolano.

Con la tesitura de siempre, desde el vicepresidente Nicolás Maduro y el ministro de Ciencia y Tecnología y yerno del Presidente, Jorge Arreaza, se acusa a los medios informativos y a la comunicación en las redes sociales de crear “rumores malintencionados”, sobre el estado de salud de Hugo Chávez, quien fue operado por cuarta vez el 11 de diciembre en La Habana.

Los rumores son generados por el propio gobierno de Venezuela por no decir la verdad como demanda la Constitución, algo que siempre le ha achacado a los medios y a todos los actores sociales del país como si la Constitución estuviera escrita para los demás y no para que el Gobierno sea el primero en respetarla y garantizarla.

La verdad sería informar sobre los detalles de la salud del primer mandatario, qué tipo de cáncer padece y sobre las expectativas de vida, en lugar de explicar – como lo hizo Maduro en su última intervención – que Chávez en su reciente charla le pidió que “mantuviéramos al pueblo informado siempre, siempre con la verdad por dura que ella fuera en determinadas circunstancias”. Es decir, como siempre, la verdad se declama, pero no se dice, simplemente se le deja a la interpretación de cada quién.

Chávez desapareció desde el 11 de diciembre. Obviamente es cierto y no son rumores que su estado es muy delicado, de ahí que la gente se aferre a cualquier tipo de información, desde que está en un “coma inducido”, que ya murió o que pronto, ágil y recuperado, como pareció estar en el último tramo de la campaña electoral, aparecerá para agrazar a su pueblo, en una especie de resurrección divina que lo alejará para siempre de su condición humana.

Este último no parece ser el escenario. Nunca los dirigentes venezolanos, pese a no decir la verdad, dieron tanto indicios como hasta ahora sobre los padecimientos de Chávez, sumándole a esto que el propio Chávez fue quien por primera vez despidiéndose de su pueblo ungió a Maduro como vicepresidente y su representante en la Tierra. El fin parece estar más cerca y habrá que ver como se termina resolviendo e interpretando a la Constitución sobre el desenlace de su asunción como presidente reelecto previsto para la próxima semana.

Para este 2013, Venezuela tiene que prepararse para vivir sin Chávez. El chavismo, de continuar, construirá sobre su figura lo que Chávez construyó sobre la de Simón Bolívar, pero a diferencia del prócer de todos, el que sustentaba la unidad de ideales que trascienden fronteras, la invocación de Chávez seguirá dividiendo y generando polarización.

Sin abismo; otros precipicios se avecinan


Finalmente la actitud persuasiva de Barack Obama se puso de manifiesto para que EE.UU. no cayera a principios de este año en el abismo fiscal, un lío económico difícil de entender para el ciudadano medio que auguraba desastre para el país y para la economía mundial.

Primero con un Senado favorable y anoche con una Cámara de Diputados liderada por la oposición, se logró el acuerdo fiscal que permitió por ahora reducir las fricciones entre Demócratas y Republicanos y lograr un acuerdo que, aunque no sea de total agrado de Obama, compra tiempo para la economía para los próximos precipicios que se avecinan.

Con este acuerdo, lo principal es que continuará el recorte de impuesto que ya había establecido George Bush y que será la clase más rica, las familias que ganen 450 mil dólares y más, los que tendrán que pagar más al fisco. Obama quería que la cifra tope fuera 250 mil. También el Estado prorrogó el pago a los desempleados cuyo término estaba por expirar y no hubo recortes de gasto público.

Las bolsas del mundo reaccionaron muy bien, aliviadas por la noticia y con cierto optimismo en un año nuevo que todos esperan, y hasta auguran como el Papa Benedicto XVI, que sea de paz y prosperidad y que Europa también salga de su propio cataclismo.

EE.UU. sabe que el acuerdo fue importante y compra tiempo. Es que en los próximos meses deberá enfrentar acuerdos para otros abismos, el presupuestario y el de la deuda. Seguramente los republicanos tendrán más fuerza para exigir a Obama que haga más recortes en gastos sociales, que achique al gobierno y al Estado.   

domingo, 30 de diciembre de 2012

Per saltum, propaganda y saqueos


Argentina está de nuevo viviendo épocas difíciles. La responsabilidad mayor le pertenece a un gobierno arrogante como el de Cristina de Kirchner que ni siquiera cree en su alma mater, el peronismo, ni en la práctica escisión que creó su fallecido marido, el kirchnerismo, sino que está embelesada - así como sus acólitos – de su propia fuerza: el cristinismo.
El cristinismo basa toda su energía en el 54% de votos alcanzados en las últimas elecciones presidenciales, porcentaje que erróneamente considera indestructible, y que lo cree suficiente para dejar de lado al peronismo y llegar por sí solo a reformar la Constitución y así eternizarse en el poder.
De ahí que el gobierno esté enfrentado con muchos gobernadores peronistas y tenga, dentro del partido y en el Congreso, muchas voces que disienten y que irán aumentando a medida que se acumulen los meses, las derrotas y los desaciertos. Es que ningún gobierno, por más bueno que sea, después de años de administrar, no puede evitar quedar manchado. Y eso que a este gobierno de los Kirchner, que ya tiene muchos hechos de corrupción en su haber como tenía el de Carlos Menem en sus últimos años, la justicia no le ha tocado de cerca, en especial por aquellos casos de enriquecimiento ilícito y tierras fiscales patagónicas que ya son patrimonio de la primera mandataria.
Lo peor para el peronismo es que la Presidente haya acusado a los propios dirigentes del partido y a los gobernadores partidistas de todos los saqueos a los supermercados que se mimetizaron por todo el país después de los que ocurrieron en Bariloche. Mientras las críticas le llovían a los opositores y a los periodistas, en el partido se miraba para otro lado, pero estos saqueos – cuyas consecuencias derribaron a dos presidentes en la historia reciente – sumado al dinero que el gobierno nacional no coparticipa ni siquiera a los gobernadores peronistas, está creando un distanciamiento cada vez mayor entre partidarios.
Lo mejor que ha ocurrido para bajarle la tónica de arrogancia al gobierno es que la Corte Suprema de Justicia haya decidido defender a la administración de justicia aceptando un recurso de per saltum presentando por el gobierno con la intención de hacer valer la ley de medios que tiene al Grupo Clarín como principal destinatario.
De esta forma, el mensaje de la Corte es que el gobierno, como cualquier ciudadano, debe seguir el proceso en tribunales inferiores y no tiene privilegios para que de golpe y porrazo – y sin importar las presiones – pueda buscar justicia donde cree que se le fallará a su favor. Es por eso que la Clarín, tangencialmente beneficiado, no puede cantar victoria (el proceso continuará) pero sí lo pueden hacer los jueces inferiores.
Con esta resolución de la Corte, finalmente al Gobierno se le desdibujó el 7D, el día 7 de diciembre, que se había autoimpuesto como modo de generar presión para que todos cumplan una ley pese a que muchos y algunos con recursos en mano, consideran que parte de ella es ilegítima e inconstitucional.
El cristinismo ha impuesto un modelo bastante autoritario mediante una tarea eficiente de propaganda en la que gasta recursos del Estado a diestra y siniestra. Según datos recopilados por La Nación, en 2012 el sistema oficial de comunicación gastó “6.851,1 millones de pesos, un 35,6 por ciento más que en 2011 ($ 5.053,3 millones), pese a que éste era un año electoral”, dinero que fue en detrimento de la “coparticipación federal y de las transferencias a las provincias… inversión en obra pública y en políticas de seguridad”.
El problema es que el aumento en el gasto de propaganda, lejos de aminorar se intensificará”. Según La Nación “para 2013 se prevé una mayor aceleración del gasto para la "batalla cultural" en medio de la contienda judicial contra el Grupo Clarín por la ley de medios: las elecciones legislativas del 27 de octubre del año próximo serán determinantes para el proyecto de reforma de la Constitución y re-reelección que impulsa la Presidenta, o para que ella pueda imponer un sucesor en 2015 dentro del peronismo”.
El 2013, por lo visto, seguirá siendo un año de mucha tensión y de reyertas políticas en Argentina.