sábado, 1 de diciembre de 2012

Notición brasileño: petróleo + educación


Si alguien esperaba noticias buenas, Dilma Rousseff, la presidente de Brasil, dio la mejor del año para su país, al decretar que la totalidad de las regalías petroleras se destinarán a la educación, en consideración que este es el único motor capaz de impulsar la economía y el desarrollo.
Lo importante de la decisión es que Brasil en pocos años, gracias al nuevo yacimiento de “presal” a fuera de las costas de los estados de Sao Paulo, Río de Janeiro y Espíritu Santo, se convertirá en uno de los mayores productores y exportadores de petróleo del mundo.
Brasil sabe que en este momento todavía es disfuncional. Es la sexta mayor economía del mundo, pero está muy rezagado en materia de equidad educativa. Un 40% de los estudiantes de escuela secundaria abandonan el colegio antes de terminar el ciclo básico.
Lo interesante de Rousseff, habiendo combatido la corrupción, la pobreza y ahora atacado uno de los flancos más débiles, la educación, es que se evidencia como verdadera estadista. Un líder que piensa en el futuro, alejándose de las tentaciones de otros dirigentes de la región que utilizan los dineros públicos para subsidios y motivar su caudal de votantes para lograr su relección.
Queda ahora en Brasil la polémica de una ley del Congreso que Rousseff vetó parcialmente para no perjudicar los contratos existentes y que se negaba a los estados productores el usufructo del petróleo. Pero ¿quién podrá oponerse a un objetivo tan loable, nacional y futurístico como la inversión en la educación?