lunes, 22 de junio de 2009

Revolución cibernética

Si alguien tenía dudas sobre la importancia del internet en la vida cotidiana y política de los pueblos o si se preguntaban para qué servía tanta información cibernética, la actual crisis política en Irán nos ha dado la respuesta.
Tras el conflicto político electoral en el que el candidato perdedor iraní, Mir Hosein Musav, está acusando al régimen de los Ayatolas y al presidente en funciones reelecto, Mahmud Ahmadineyad, de haber cometido fraude en las elecciones pasadas del 12 de junio, las redes sociales han mostrado su importancia al mundo.
Hasta ahora, en el campo político, había sido Barack Obama quien usó con virtuosismo a las nuevas tecnologías de la información para cazar electores y convencer con sus ideas y así encaramarse a la Casa Blanca. Pero ahora la diferencia es que la fuerza de las nuevas tecnologías ha sido puesta en evidencia por los ciudadanos iraníes que con Twitter, Facebook y con sus teléfonos celulares han burlado el cerco de la censura impuesta por el régimen dictador de Teherán.
Más allá de la realidad o no del fraude electoral, lo impresionante es que las redes sociales del internet han servido para suplantar a los medios de comunicación tradicionales y a los periodistas, después de que estos fueron vilmente el primer blanco de la censura gubernamental. Muchos periodistas han caído presos, la mayoría de los corresponsales extranjeros fueron echados del país o sus visas de una semana tras las elecciones no les fueron renovadas; mientras que a los reporteros se les prohibió salir de sus oficinas o solo cubrir las marchas a favor del gobierno.
Más allá de la censura impuesta a las páginas de internet, al filtrado y al bloqueo de las mismas, los iraníes y los extranjeros desde Teherán y otras ciudades, han podido mantener informado al mundo a través del internet, de YouTube, de Twitter y de Facebook. Con este nuevo fenómeno uno se pregunta ¿en qué tipo de mundo viviríamos o qué diferente sería? de haber existido estas tecnologías de la información y de la comunicación durante los grandes acontecimientos mundiales como la masacre de la Plaza de Tiananmen en China o en los holocaustos diferentes que vivieron pueblos enteros como el judío o el armenio.
Facebook, con más de 200 millones de usuarios en el mundo, está demostrando ser una de las herramientas más poderosas, así como el creciente Twitter que se está haciendo cada vez más popular hora por hora. Algunas de estas herramientas ya estaban siendo eficientemente utilizadas por algunos públicos latinoamericanos, como por ejemplo en las marchas estudiantiles convocadas en Nicaragua para denunciar el fraude electoral cometido por el gobierno de Daniel Ortega en las elecciones municipales de noviembre pasado o en las organizadas por los estudiantes universitarios venezolanos para protestar por los arrebatos antidemocráticos del presidente Hugo Chávez.
Irán, más allá de cómo termine este conflicto - si finalmente el gobierno aplacará las críticas o si la oposición lograra su cometido de que se celebren nuevas elecciones, algo bastante alejado de la realidad de un régimen dictatorial y fundamentalista – seguramente habrá traído nuevas enseñanzas a este mundo tan globalizado que hasta ahora estaba hecho sobre la base de discusiones entre los políticos. La discusión es ahora entre personas y ese es la gran revolución que los iraníes y las nuevas tecnologías no están enseñando.

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