miércoles, 17 de septiembre de 2008

Cuba USA a Ike y Gustav

Ike y Gustav, los dos grandes huracanes que impactaron el Caribe y el sur de Estados Unidos dejando una estela interminable de destrucción y muerte, son ahora también la gasolina que mueve la politiquería entre Estados Unidos y Cuba, manteniendo a la ayudada humanitaria en el limbo.

Las posiciones estatales son irreconciliables. Estados Unidos ofrece ayuda a condición de que Cuba permita entrar a un grupo de expertos para hacer una evaluación de los daños tras el paso de los huracanes, y Cuba condiciona el aporte a que el gobierno estadounidense deje de lado el embargo económico para poder comprar los materiales para la reconstrucción.

Ninguno cede en sus posiciones, a excepción de un par de legisladores demócratas que hablan de flexibilizar el embargo por unos seis meses. Los contrarios aducen que Cuba siempre solicita lo mismo y que gracias a ese reclamo ha logrado que en huracanes anteriores Estados Unidos haya flexibilizado, por ejemplo, la venta de granos aunque sólo sea en efectivo. Un requisito que impone el Ministerio del Tesoro.

Más allá de estas disquisiciones políticas, los cubanos exiliados en Miami han contribuido con grandes cantidades de dinero recaudadas en teletones el fin de semana pasada a través de fundaciones privadas y canales de televisión. En Miami hay sentimientos encontrados entre los ciudadanos cubanoamericanos de a pie, los muchos preferirían una flexibilización del embargo que les permita viajar y llevar la ayuda en forma personal a sus familiares y amigos, pero también creen que es necesario que el embargo se mantenga como presión para buscar cambios políticos en la isla.

Los desastres naturales son justamente los hechos que suelen ilustrar con más vehemencias estas posiciones encontradas.

Por otra parte, en este juego político, Cuba aprovechó e hizo un guiño hacia la Comunidad Europea, sometiéndose a aceptar una evaluación europea de los daños causados por Ike y Gustav, primer acercamiento que hay después de los del otro lado del Atlántico impusieran el congelamiento de las relaciones en el 2003 cuando Fidel Castro ordenó encarcelar a 75 disidentes en lo que se denominó “la primavera negra”.

Lo más importante de este nuevo frente de negociación es que la Comunidad Europea condiciona su diálogo a la liberación del resto de los 75 disidentes presos (20 ya fueron liberados por razones de enfermedad) a mejorar las condiciones de los derechos humanos, la libertad de expresión y a que se reconozca a la disidencia interna como un movimiento político, ergo, empezar un verdadero proceso democrático y a que se permita a los europeos el contacto permanente con los opositores internos al régimen.

Dada las condiciones y medidas cosméticas que ha adoptado Raúl Castro desde que su hermano se recluyó del poder y escribe sus pensamientos (ya casi memorias) en www.cubadebate.cu; no es muy factible que Cuba se transforme de ahora en más en una democracia o que sus líderes y el partido estén convencidos de que así sea.

Da la sensación, como siempre sucede con Cuba, que los acontecimientos y las noticias que se generan en la isla debido a los desastres naturales son aprovechados para usarlos como gasolina y buscar instalarse en el mundo de naciones sin condicionamiento alguno. En este caso, creo que Cuba está USAndo a los dos huracanes para negociar con estadounidenses y europeos. Pero no habrá cambios.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Qhe esta haciendo el gobierno cubano para ayudar a su propia gente?

eduardo de la sierra dijo...

Vamos, vamos, no hay que ser tan ingenuos, Estados Unidos lo que le interesa es estar sometiendo a la gente, y como bien dijo Fidel Castro, el tema de mandarle un escuadrón para evaluar los danos lo único que quiere es espiar.