sábado, 14 de enero de 2017

“Trumpsición” y cambalache a la rusa

Para el traspaso de mando del 20 de enero Rusia se apuntó como actor principal en un revival de la Guerra Fría con tramas conspirativas y piratas informáticos, a la que no le faltan mentiras, filtraciones, sexo y chantaje.

Tras una estridente campaña electoral, no se podía esperar menos. Barack Obama dio su discurso de despedida en Chicago y Donald Trump su primera conferencia de prensa en Nueva York. En Miami, un tipo atracó un banco, se hizo filmar en Facebook Live, se escapó en Uber, regaló el dinero en la calle y pidió ir al Congreso para denunciar que Rusia iniciará la tercera guerra mundial, despechada por las sanciones de Obama y la expulsión de sus espías.

En toda esta telenovela, Obama habló de su legado. Resucitó un país quebrado y resistido por la comunidad internacional en su era post Bush; creó mayor conciencia sobre el cambio climático, pero admitió que poco hizo por la igualdad y por la violencia racista que no pudo controlar. Se olvidó mencionar que deportó a 2.7 millones de inmigrantes, más que todos sus antecesores juntos, siendo que ahora, además, eliminó privilegios que tenían los inmigrantes cubanos.

No pasará a la historia como el mejor Presidente, en especial por la falta de transparencia, su materia pendiente. En este final, supo desviar la atención sobre el tema con las sanciones que aplicó a Rusia por el pirateo informático a la campaña de Hillary Clinton. Su promesa incumplida sobre mayor transparencia se agravó con la cerrazón informativa, el espionaje a la agencia de noticias AP y en las redes sociales.

La conferencia de prensa de Trump reveló lo que se sospechaba. No se transformó en más presidenciable. Atacó a la prensa y seguramente sus anuncios y líos diplomáticos seguirán por Twitter, como todos los populistas latinoamericanos que prefieren la comunicación directa, sin filtros ni preguntas.

Sí cambió su perspectiva sobre los rusos y Vladimir Putin. Después de tanta resistencia admitió que el presidente ruso tiene responsabilidad en los ciberataques antes y durante las elecciones. Aunque por esto no debería creerse que Hillary fue derrotada. Como dijo Julian Assange de Wikileaks, fue el contenido de lo filtrado lo que influenció negativamente sobre ella. Hillary cayó porque los electores de Michigan, Wisconsin y Ohio le voltearon la espalda.

Trump aprovechó para victimizarse de chantaje y de una “cacería de brujas” acusando a opositores y a los servicios de inteligencia. En realidad las filtraciones y los ciberataques rusos contra empresas privadas y el gobierno estadounidense suceden a diario y desde hace décadas. Desacreditar al propio sistema no parece una jugada inteligente en el contexto de la geopolítica internacional.

No todos los informes de inteligencia son creíbles – Trump desacreditó los actuales comparándolos con la pifia por las armas de destrucción masiva de Saddam Hussein que nunca se encontraron. Y en el momento que las elecciones estuvieron influenciadas por sitios de noticias falsas en Facebook, toda acusación, sin evidencias, debe tomarse con pinzas. Sucede, claro, que las falsedades cobran otra dimensión según la relevancia y el tamaño del perjudicado, más aún si se trata de negocios fraudulentos y orgías sexuales como se le sindican.

La conferencia de prensa de Trump le demostró a la prensa que habrá guerra. Trump es díscolo y vengativo, no perdona una coma de más que pueda enturbiar su marca registrada. Además, si se considera que durante una presidencia normal como la de Obama hubo poca transparencia, uno se puede imaginar lo que pasará ahora. Trump repite mentiras como verdades, exagera, es poco transparente al no haber revelado todavía su declaración de impuestos o demostrado en forma fehaciente como evitará conflicto de intereses con sus negocios y tratará de evitar que aparezcan otros soplones como Snowden. Es evidente que se avecina una más estricta cerrazón informativa.


El despliegue que hizo la prensa para checar las exageraciones y aseveraciones de Trump, también demuestra que está preparada. Tiene en su haber hitos mayúsculos en la historia del país y tendrá en este período una tarea superlativa, vigilar y fiscalizar a fondo. Es la única institución capaz de garantizar el equilibrio de poderes y que este cambalache a la rusa no se desborde. trottiart@gmail.com

2 comentarios:

Lillian Castañeda dijo...

¡Te felicito, Ricardo! ¡
Qué gusto da leer un análisis inteligente y mesurado en estos momentos de intensa polarización!!

Leddy Castelli dijo...

Con tan pocos elementos de juicio, como los que tengo, y con tanta confianza en tu honestidad, he leído lo más claro sobre este tema que hasta ahora haya leído.
¡Mi respeto siempre!