martes, 13 de agosto de 2013

Doble lectura electoral en Argentina

Más allá de las diferentes interpretaciones exitistas que el gobierno argentino de Cristina Kirchner y la oposición hagan sobre los resultados de las elecciones primarias del domingo - una votación obligatoria que solo tuvo el interés de sondear la opinión del voto anterior a las elecciones legislativas de octubre – lo evidente es que el kirchnerismo obtuvo la menor cantidad de sufragios en sus 10 años en el poder.
Los resultados no pueden tomarse a la ligera, como lo hizo la presidenta Kirchner, quien prefirió inclinarse a resaltar que es la fuerza minoritaria con 29% del electorado, frente al 26.2% del peronismo disidente y el 21.1% conseguido entre radicales y progresistas y el 6.5% de los conservadores; y quien dijo poco sobre que su fuerza política perdió en 14 de los 24 distritos del país.
Además, si la tendencia sigue así hacia octubre o se profundiza, debido a que el testarudo gobierno nacional difícilmente querrá reacomodarse o reconocer que debe hacer un viraje, perderá las mayorías absolutas en Diputados y el Senado, dificultándose su intención de reformar la Constitución con el objetivo de que Cristina pueda volver a ser reelecta.
Pero nada puede descartarse en política y muchos menos con el peronismo en Argentina. La baja popularidad de Néstor y Cristina hace cuatro años atrás – con menos del 25% de la intención del voto - que presagiaba el derrumbe del kirchnerismo, de golpe y porrazo, debido a la muerte de Néstor, a los ingresos siderales por el alto precio de las materias primas que permitieron al gobierno moverse con facilidad y crear mediante “muñequeos” políticos varias alianzas para acercar a disidentes, hicieron que Cristina ganara las legislativas y luego arrasara en las presidenciales con más del 54% de los votos.
Aquel 54% fue un porcentaje de ensueño comparado al 29% que consiguió el kirchnerismo el domingo a través del partido oficialista Frente para la Victoria. Aunque esta vez fue un magro resultado, no se puede desestimar, ya que los demás resultados están todavía muy divididos. Entre partidos peronistas escindidos del poder lograron el 26.2% de los votos, la Unión Cívica radical aliada a varios partidos de centroizquierda alcanzó el 21.1%, mientras que los conservadores, nucleados en el PRO, la Propuesta Republicana, alcanzaron el 6.5%, lo que hizo soñar a muchos políticos de la Capital Federal.
La mirada hacia futuro de los peronistas está puesta ahora sobre Sergio Massa, actual intendente de la localidad de Tigre, que hasta hace unos meses se consideraba kirchnerista, y quien obtuvo en la elección para diputados de la provincia de Buenos Aires el 35% de los votos, seis puntos más que el candidato principal por el kirchnerismo.

Además de Massa, habrá que observar en los próximos meses el juego y tablero político – considerando también las elecciones en serio de octubre venidero – para ver quienes se perfilan como líderes capaces de poder disputar las presidenciales y desbancar un modelo que ya llegará a su madurez (y tal vez decadencia) con 12 años de gestión.