martes, 20 de agosto de 2013

Cristina a la defensiva

Jorge Lanata ha puesto al gobierno argentino en la posición que menos le gusta: a la defensiva.

Hasta ahora, el gobierno siempre se las había ingeniado para estar en la cresta de la ola, mal o bien, pero siempre en su función de crear agenda pública. En esa ofensiva informativa y con propaganda – que incluye la ley de medios, la compra mediante testaferros y la discriminación en la pauta publicitaria para acallar a periodistas - Cristina Kirchner logró que los medios (los otros agentes que pueden crear conversación pública - estuvieran a la defensiva y, sobre todo, dejar de lado las denuncias sobre corrupción que afectan a varios funcionarios de su gobierno, incluido el Vicepresidente.

El periodista Lanata a quien en un parte oficial el gobierno acusa de “sicario mediático”, es decir de periodista asesino, es quien domingo tras domingo viene denunciando casos específicos de corrupción gubernamental. Su última denuncia tiene que ver con un viaje de la Presidente a las islas Seychelles considerado por el gobierno (hasta que tuvo lugar la visita) un paraíso fiscal, en el que estaría radicada la compañía Aldyne, la que, según Lanata, habría servido al empresario Lázaro Báez para ocultar la ruta del dinero ilegal del kirchnerismo.

El gobierno reaccionó fuerte contra Lanata, descalificándolo como periodista y tildándolo de estar a sueldo y a disposición del mejor postor. En un comunicado oficial de la Casa Rosada, se acusó a Lanata de ser un “sicario mediático”, mientras que Oscar Parrilli, secretario general de la Presidencia, tuvo menos tiempo para eufemismos y lo acusó directamente de ser un “asesino mediático” y de “extorsionar” a sus fuentes.

Como sucede en muchos casos, el gobierno insistirá en destruir la reputación del periodista y del medio – Canal 13, parte del Grupo Clarín – para desviar la atención sobre los casos de corrupción. Mientras tanto, Lanata seguirá a la ofensiva y seguramente, como depositario de confianza de quienes quieren atacar al gobierno, debe estar recibiendo numerosas denuncias de mucha gente que no quiere o se anima a dar la cara.

Ante esto, Lanata tiene el desafío de investigar para corroborar toda la información, además de seguir investigando hechos nuevos.

Parrilli, dentro de todos sus exabruptos, dijo algo importante, sobre que el “resto de los periodistas”, son como “lobitos parlanchines” porque “repiten lo que él dice”.


Esto denota que es necesario que haya más periodistas y más medios que investiguen y traten de verificar lo que denuncia Lanata o que descubran nueva información. Un periodismo menos adicto a los comentarios y más enfocado en descubrir e investigar, cumplirá mejor con su misión en democracia.