sábado, 11 de febrero de 2012

Las estupideces del ALBA


Los presidentes que conforman el ALBA jamás desaprovechan oportunidad para hacer propaganda y vociferar su odio contra Estados Unidos, desviando así la atención sobre temas más importantes.

Rafael Correa pidió a los países del ALBA boicotear la Cumbre de las Américas prevista para mediados de abril en Cartagena, Colombia, en caso de que Cuba no sea invitada, algo a lo que no solo se opone en forma tajante el gobierno estadounidense sino también los estatutos de la organización, que prohíben la participación de cualquier país que no cuenta con elecciones abiertas y multipartidarias. Pero en realidad, lo que Correa quiere hacer, en consonancia con Chávez, es desestabilizar la realización de la Cumbre en Cartagena y así dejar a la CELAC (que prohíbe la participación de USA y Canadá) al ALBA y al UNASUR como las instancias únicas de integración regional.

Ante la propuesta, la canciller colombiana fue de forma urgente esta semana a Cuba para saber cuál era la posición del castrismo, ya que en otra oportunidad se trató sólo de propaganda como cuando los mismos líderes del ALBA requirieron públicamente el reingreso de Cuba a la OEA, lo que finalmente los hermanos Castro dijeron que no les interesaba.

Esta vez como lo anterior, parece que se trata solo de una estupidez de Correa para evadir con este tema, las críticas que le lloverían a raudales por el juicio contra los periodistas Juan Carlos Calderón y Christian Zurita, autores del libro El Gran Hermano que expone a su Presidencia en un caso de corrupción y nepotismo a favor de su hermano Fabricio por la contratación privilegiada de contratos por 80 millones de dólares con el gobierno ecuatoriano. Con vientos y justicia a favor, los periodistas deberán pagarle dos millones de dólares a Correa.

El pedido de Correa muestra una tremenda estupidez y de que el odio por EEUU le enceguece, a tal punto que él y los demás del ALBA están todos los días orquestando nuevas modalidades de fricción y polarización. Entre otras perlitas al respecto, esta semana Chávez aprobó un nuevo decreto para reincorporar a las fuerzas armadas a los participantes del fallido golpe de Estado que comandó en 1992.

Celebrar este golpe de Estado y condenar otros, es uno de los más grandes chistes e hipocresías que se le hayan ocurrido en sus 13 años de gobierno.