miércoles, 29 de abril de 2009

Obama: 100 días y sobreexposición

No voté por Barack Obama, pero a juzgar por el resultado de sus primeros 100 días, lo haría sin dudar. Ahora puedo escribir solo un cinco por ciento de lo que no me gustó, mientras que al final de su mandato, probablemente, será el mismo porcentaje de lo positivo. Lo que no me gusta es su sobreexposición mediática, un tema menor aunque no deja de ser importante. De todos modos me considero afortunado, ya que muchos en otros países, después de los primeros 100 días están arrepentidos de elegir a quienes eligieron.
Obama goza de popularidad interna y externa. A nivel nacional, según las encuestas, tiene el 67% de aprobación. De todas maneras, el porcentaje no es muy significativo si se considera que el demócrata Jimmy Carter y el republicano George Bush tuvieron la misma popularidad en sus primeros 100 días. La historia luego se encargó de situar a esos dos presidentes en pésimos lugares.
Obama ha mostrado rasgos notables de liderazgo. Demostró decisión política en temas muy controversiales como la economía; rescató valores institucionales y democráticos; sentó bases para crear un Estado y una sociedad más responsables; respetó los valores de otros grupos y países, anteponiendo reglas diplomáticas por sobre el imperio de las armas; determinó un gobierno más transparente y comunicó sus mensajes en forma abierta, utilizando nuevas tecnologías.
Como líder tomó decisiones arriesgadas y difíciles, creando un paquete de estímulo de 787 billones de dólares e imponiendo reglas de control a la industria bancaria y financiera; y otras de tinte ideológico diferenciándose del gobierno anterior, eliminando la cárcel de Guantánamo y poniendo un alto a la práctica de la tortura para obtener información de los detenidos por terrorismo; así como otras decisiones de comando en jefe, imponiendo un cronograma de retiro de tropas de Irak, de traspaso a Afganistán y Pakistán, e iniciando conversaciones sobre desarme nuclear con Rusia.
Muchas decisiones lo distanciaron aún más de los grupos republicanos conservadores, al haber autorizado la investigación de células madres y proyectado un presupuesto que generará una herencia mayor de déficit a las próximas generaciones.
Obama es más popular afuera que adentro. Las comparaciones con su predecesor son inocultables. Y si muchos líderes asiáticos, europeos y latinoamericanos no estaban muy seguros de su liderazgo y popularidad, tuvieron que aceptarlo después de observar a las muchedumbres multinacionales que se agolpaban para verlo y tocarlo en la reunión del G20 y en la Cumbre de Trinidad y Tobago.
Obama ha demostrado que cree en la fuerza de las instituciones democráticas y en cada uno de sus discursos jamás dejó de mencionar los valores que sostienen a los sistemas. Está pidiendo ideas y sacrificios a todo el mundo, así sean los nuevos jefes de General Motors o los empleados de cualquier dependencia estatal. Se ha convertido en estos 100 días, el Presidente que mayor cantidad de ordenanzas y decretó para hacer de la transparencia el leit motiv del gobierno. Las páginas web de la Casa Blanca permiten a los usuarios ver cómo el gobierno está invirtiendo y gastando el paquete de estímulo.
Más allá de que me disgustan algunas políticas menores de las que ha tomado, la que más me molesta es la sobreexposición de su imagen. Cansa un poco su “estar en todos lados”, verlo tan a menudo, en espacios y tiempos y medios tan diferentes. Sus locuaces discursos leídos en el telepropter le quitan espontaneidad y lo muestran demasiado serio y arrogante, como sabiendo y pensante de cada una de sus palabras. Eso me cansa un poco. Su discurso de esta noche, por ejemplo, fue conciso, breve y al grano para definir sus 100 días, pero sus respuestas luego a las preguntas en la conferencia de prensa fueron largas y aburridas.
Creo que llegó la hora de dejar que otros miembros de su gabinete tengan mayor exposición y él debería retirarse un poco de la pantalla, apareciendo cuando sea necesario y resguardando su imagen para las cosas más importantes. En estos 100 días demostró que la Casa Blanca y el país tienen un líder, y no hace falta pregonarlo y enrostrarlo a cada minuto. La gente ya tiene la imagen.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Es muy facil hablar de Obama, el presidente del país más poderoso de la tierra! del hombre que está en la mira de todos! del hombre que tiene que lidear con una crisis mundial sin precedentes! por eso su indice de popularidad no puede ni de lejor compararse con Carter o Bush! es un error de aprecíación muy grave! Además lidera con todo el lastre dejado por Bush y la Influenza A! todo eso... si lo hubieran tenido Carter o Bush... ¿que popularidad tendrian? Además entre los que piensan que hizo las cosas MUY BIEN, BIEN y que hay que dejarlo y los que creen que va por el buen camino cosecha 80 por ciento de APROBADO.

iman dijo...

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