sábado, 22 de noviembre de 2008

¿Y la OEA?

Tanto el proceso post electoral que culminó el 9 de noviembre en Nicaragua como el que terminará mañana domingo en Venezuela con las elecciones regionales están manchados de fraude, venganza, disturbios y violencia al por mayor lo que pone en peligro la misma existencia de la democracia.

Lamentablemente en estos dos países, sus dirigentes creen que solo el hecho de que haya elecciones, a las que incluso prohíben a veedores internacionales, ya se cumple con el requisito democrático.

En Nicaragua, la población está enfrascada en una lucha polarizada, en la que sandinistas reclaman victoria y los liberales fraude. Las denuncias tienen dos vías, pero es evidente que la violencia está afectando a la oposición. En Venezuela, Hugo Chávez ha asumido la campaña política como si se tratara de una elección presidencial y una campaña proselitista y propagandística que hace pura apología del delito.

Mientras todo esto sucede, a uno le cabe la pregunta: ¿Y qué hace la OEA ante todo esto, no será que debe poner en marcha la Carta Democrática? ¿Para qué sirve la OEA si no alcanza su propia estatura de ser un organismo capaz de controlar y fiscalizar a los gobiernos?

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