martes, 19 de agosto de 2008

Víctimas del “terrorismo mediático”

El presidente boliviano Evo Morales no desentonó con el resto de presidentes latinoamericanos que en forma constante endilga a los dueños de medios los males de sus administraciones. Siempre con la consabida excusa de disculparse con los periodistas, trata a los dueños de medios como si fueran empresarios cuya intención es siempre derrocar a los gobiernos.

En muchos años que tengo de práctica periodística saqué varias conclusiones, entre ellas, que los dueños de medios pueden tener objetivos distintos a los de muchos periodistas, pero igualmente son periodistas, viven de esta profesión; y además que en la mayoría de los casos, las líneas editoriales están más atadas a los vaivenes de los jefes de Redacción, a los prejuicios de los reporteros que a los propios dueños, porque son, en definitiva, quienes manejan la información diaria en forma periódica y sistemática.

Evo, así como sucede con Hugo Chávez, Rafael Correa, Daniel Ortega, Tabaré Vázquez, Cristina Kirchner, también hacen siempre la distinción entre libertad de prensa con la libertad de empresa, como que esta última siempre está sospechada de no tener objetivos ni intenciones éticas.

El verdadero terrorismo mediático lo comete el propio Estado. En muchos países, pero particularmente en Venezuela, Ecuador y Bolivia, los gobiernos están cerrando medios, confiscando otros y creando medios oficiales con el propósito de utilizarlos como agencias de propaganda gubernamental.